Nueva ciencia en condiciones extremas
“La Tierra es un laboratorio en el que se producen condiciones extremas de todo
tipo por la combinación de altas presiones y altas temperaturas, junto con otros procesos”. Así lo asegura el investigador Valentín García Baonza, de la Universidad Complutense de Madrid.
Baonza impartirá este viernes a las 12.30 horas, la conferencia “Nueva ciencia en condiciones extremas”, dentro de la programación del ciclo Seminarios 2011 del Departamento de Física de la Materia Condensada de la Universidad de Zaragoza.
El objetivo de este seminario es cubrir la mayoría de los aspectos fundamentales de la ciencia
de las altas presiones, así como su desarrollo actual en España. Es interesante poner de
manifiesto que hace una década la comunidad española de alta presión tenía poca interacción
porque estaba diseminada en diferentes grupos de investigación. Esta situación cambió
radicalmente con el programa Materia a Alta Presión (MALTA), desarrollado desde 2008 dentro
del programa Consolider-Ingenio 2010. En la actualidad, más de cien científicos colaboramos de
forma coordinada en diversos proyectos de investigación para dar respuesta a diferentes retos
científico-tecnológicos en torno a la alta presión y su acción combinada con otras variables,
tales como la temperatura o los campos magnéticos, con el fin de consolidar un área científica
de mayor envergadura y que podemos definir como ciencia en condiciones extremas.
Resumen de la conferencia:
La síntesis del diamante en 1954 transformó la alta presión en algo interesante desde el punto
de vista tecnológico y económico, abriendo la posibilidad de sintetizar nuevos materiales
superduros y otros compuestos exóticos. La alta presión entró entonces en el campo de la
ciencia de los materiales y los beneficios tecnológicos de la química del estado sólido a alta
presión y de la investigación en materiales han sido claramente demostrados. Pero el hito
definitivo de la alta presión en la escena científica global se debió al desarrollo de la
denominada celda de yunques de diamante en 1959.
Este dispositivo consiste en dos diamantes enfrentados en sus puntas que presionan la muestra contenida en una junta metálica. Este simple pero inteligente dispositivo se extendió rápidamente por un gran número de laboratorios de todo el mundo, puesto que las propiedades ópticas del diamante permitían la observación in situ de los fenómenos a alta presión junto con la posibilidad de acoplar un amplio abanico de técnicas de caracterización ópticas, espectroscópicas y de difracción.
A principios del siglo XXI la tecnología de las altas presiones impregna la mayoría de los
campos científicos, desde la astrofísica hasta la tecnología de alimentos, siendo una disciplina
consolidada por derecho propio. Una rama interdisciplinar de la ciencia, experimental y teórica,
que cubre aspectos de las ciencias de la tierra, del medio ambiente y de la ciencia materiales ha
florecido alrededor de la alta presión, circunstancia que requiere la cooperación entre varios
grupos de investigación experimentales y teóricos procedentes de diferentes áreas científicas
complementarias.







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