Las aplicaciones robóticas más avanzadas del mundo se muestran en un congreso internacional en Zaragoza
El futuro ya es presente en el campo de la Robótica. Hace 20 años veíamos en la televisión avances difíciles de concebir como robots que hablan, realizan todo tipo de actividades en el hogar o un “coche fantástico” que funciona sin conductor. Todos estos avances tecnológicos ya son una realidad ahora o lo serán en breve tiempo. La investigación en Robótica está desarrollándose tanto que “es difícil predecir el futuro”, asegura José Neira, presidente del Comité organizador del congreso de robótica de mayor prestigio internacional, ‘Robotics: Science and Systems’.
Este encuentro reúne, desde el martes hasta el próximo viernes, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza a más de 300 investigadores de todo el mundo, procedentes de universidades tan prestigiosas como MIT, Stanford, Oxford, o Sydney, e instituciones y compañías como la NASA, Google o Microsoft.
Está organizado por el Grupo de Robótica, Percepción y Tiempo real, perteneciente al Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A). No es casualidad que este prestigioso foro esté organizado por este equipo de investigación, reconocido de excelencia por el Departamento de Ciencia, Tecnología y Universidad del Gobierno de Aragón. Este equipo se ha convertido en una referencia internacional en Robótica, siendo uno de los principales grupos también en España, atendiendo a su producción científica. Según aseguró Neira, es el grupo español con más impacto en publicaciones en España, con más de 426 artículos y con 6 de los 10 artículos científicos más citados en relación a Robótica.
Este equipo aragonés, dirigido por Luis Montano, va en la primera fila de esta carrera científica robótica. Desde hace cerca de 30 años trabaja en diversas líneas de investigación como en el desarrollo de robots que se desplazan de manera autónoma, con capacidad para tomar ciertas decisiones y reaccionar ante situaciones imprevistas. Estos robots son asistenciales, diseñados para personas discapacitadas que tienen limitaciones en su movilidad. En esta línea está una silla de ruedas robotizada que puede desplazarse de forma autónoma en un edificio, detectando y evitando posibles colisiones, y reconociendo las estancias por las que se desplaza. Otro proyecto puntero que se está desarrollando por este grupo es el proyecto RoboEarth, Interconexión global para Robótica de Servicio, en colaboración con cinco universidades europeas. RoboEarth propone que existen robots similares que desarrollan labores semejantes en entornos análogos. El objetivo es explotar esta información a priori, común a todos los robots que hacen tareas equivalentes Esta iniciativa fue visitada por la consejera de Ciencia, Tecnología y Universidad del Gobierno de Aragón, el pasado 7 de junio, que destacó la necesidad de que esa investigación se aplique y sea útil a la sociedad: “Sin un buen sistema previo de I+D no puede existir la innovación, y el proyecto RoboEarth es el ejemplo de ello”.
Este grupo de investigación del I3A está dando a conocer estos días, en la sala de demostración de “Robotics: Science and Systems” cómo a través de sensores cerebrales se puede guiar a un robot móvil en la dirección que la persona desee. Este avance permitirá múltiples aplicaciones como mover una silla de ruedas o un robot con el pensamiento. El equipo aragonés ha diseñado dos prototipos pioneros en el mundo. Parece ciencia ficción, pero se basa en la actividad bioeléctrica que varía según el tipo de pensamiento y que es capturada por un ordenador, dotado de inteligencia que la descifra y la convierte en acciones. Este proyecto científico, encabezado por Javier Minguez, ha dado lugar a la spin off Bit&Brain Technologies, una empresa especializada en tecnología BCI que nace con el objetivo de desarrollar aplicaciones avanzadas para una posterior comercialización
El robot más avanzado del mundo es americano
El congreso se estructura en conferencias de expertos internacionales, jornadas de trabajo y demostraciones de robots humanoides como el PR2 de la empresa californiana Willow Garaje, uno de los robots de servicios más avanzados del mundo que se mueve por el entorno, abre puertas, manipula objetos y es capaz de aprender de los humanos. Steve Counins, investigador de esta compañía, explicó que este proyecto ha sido desarrollado por 30 personas, con un coste que asciende a 400.000 dólares. Es una “apuesta para el desarrollo de software libre para robots”, señalo Counins, que aseguro que se trata del robot bot “más avanzado del mundo, preparado para moverse de forma segura por cualquier entorno”.

El robot Nao de la empresa francesa Aldebaran Robotics, capaz de escuchar, hablar, ver, reaccionar al tacto, caminar...
Otro de las demostraciones que se muestran estos días en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza es el Robot Nao de la empresa francesa Aldebaran Robotics, capaz de escuchar, hablar, ver, reaccionar al tacto, caminar y conectarse a Internet para recibir instrucciones. Esta compañía ha desarrollado más de 500 robots que han sido comprados en distintos países, desde Japón hasta Estados Unidos. En España son 13 las universidades que han adquirido este robot, que parece un juguete y atiende a órdenes a través de la voz, puede bailar, jugar al fútbol…. La voz humana y un sensor táctil es lo que permite que este robot atiende los requerimientos. En la demostración, arrancó sonrisas entre las personas que acudieron al Congreso, cuando se puso a realizar una coreografía de Mikel Jackson. “Dan ganas de llevárselo a casa”, decían entre el público.
“Robotics: Science and Systems” también mostró otros avances como la mano robótica de Barret Technologies, capaz de agarrar objetos extremadamente complejos y ser manipulado a distancia; los robots Guardian y Summit de Robotnik, robots autónomos para exploración y vigilancia en áreas remotas o de difícil acceso; y el brazo robótico y el robot de telepresencia controlados con la mente desarrollados por la Universidad de Zaragoza.
En la organización del congreso han colaborado Hugh Durrant-Whyte, director del Australian Center for Field Robotics de la Universidad de Sydney, uno de los mayores laboratorios de robótica de campo del mundo, que desarrolla robots para el transporte en minas y puertos, así como aviones, helicópteros y submarinos robotizados para trabajos peligrosos y estudios medioambientales en zonas remotas; Yoky Matsuoka, catedrática de Neurorobótica de la Universidad de Washington, que desarrolla prótesis robóticas para personas con minusvalías, como manos y brazos directamente conectados con el cerebro; y Sebastian Thrun, director del Laboratorio de Inteligencia Artificial de Stanford, ingeniero principal en Google, donde es responsable del programa Street View, y líder del equipo ganador del 2005 DARPA Grand Challenge, la primera carrera de vehículos robotizados en la que varios robots llegaron a la meta.
Rosa Castro









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