Lunes, 24 de abril de 2017

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10abr

Laboratorios del Centro de Supercomputación de Aragón (Cesar), en Etopia, para impulsar la ciencia ciudadana


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Los Laboratorios del Centro de Supercomputación de Aragón (Cesar) han comenzado su actividad con el objetivo claro de situar a Zaragoza a la vanguardia en lo denominado como “ciencia ciudadana”, que pretende ir acabando con el “techo de cristal” que separa a científicos del resto de la sociedad. Estos laboratorios están instalados en Etopía Centro de Arte y Tecnología y son hoy realidad gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento de Zaragoza, el Gobierno de Aragón y la Universidad de Zaragoza.

El Cesar forma parte del Instituto Universitario de Investigación de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI), valorado en dos millones de euros y financiado al 50 por ciento por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, con Fondos Feder y el Gobierno autonómico. Asimismo, Consistorio y UZ firmaron un convenio para que el equipamiento adquirido esté a disposición pública.
En el acto de inauguración, el alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, ha apostado por imprimir un “nuevo rumbo” a las labores de investigación mediante espacios de investigación abierta y ciencia ciudadana.

Ha considerado también que este proyecto sitúa a la ciudad en “la vanguardia europea” del nuevo paradigma de la innovación y la investigación, ya que convierte a los ciudadanos en actores de la actividad investigadora y permite que los distintos recursos puedan ser utilizados de manera conjunta tanto por científicos como por vecinos.

La consejera de Innovación, Investigación y Universidad, Pilar Alegría, se ha mostrado convencido de que con esta fórmula no le cabe “la menor duda” de su éxito y ha reivindicado que en Aragón son “pioneros” en ciencia ciudadana, ante lo que ha puesto como ejemplo la Fundación Ibercivis, creada, entre otros, por la DGA y la UZ para impulsar estas labores.

Romper ese “techo de cristal” es “fructífero” para la sociedad, en palabras de la consejera, ya que permite que la ciudadanía entienda que todos los recursos destinados a la ciencia son una “inversión de futuro”.

Por último, ha alabado la “magnífica capacidad” de los investigadores aragonesas para captar fondos a nivel regional, nacional e internacional para sus proyectos.

El rector de la Universidad de Zaragoza, José Antonio Mayoral, ha señalado que, tras las actividades de divulgación científica, este es el segundo paso para acercar la ciencia y la tecnología al ciudadano.

El ciudadano “podrá hacer ciencia” con esta infraestructura, que normalmente está reservada a científicos profesionales, ha asegurado.

Alfonso Tarancón, profesor del BIFI e impulsor de estos laboratorios, ha defendido la necesidad de modificar antiguas pautas “cerradas y obsoletas” en un momento en el que se “diluye” la distinción “un tanto clasista” entre científicos y el resto de la población, así como la inclusión de los “talentos ciudadanos” en los diferentes proyectos, algo en lo que Zaragoza juega un “importante papel” a nivel europeo.

Esta cooperación entre ciudadanos e investigadores puede iniciarse a través de la Convocatoria Cesar, con la que cualquier persona puede presentar su proyecto, mediante propuestas específicas de colectivos o acudiendo a los “jueves y viernes abiertos”.

Entre los proyectos que están siendo desarrollados en estos laboratorios destaca “Rawfie”, sobre investigación robótica e impulsado por el Instituto de Ingeniería de Aragón (I3A).

En él, a través de cinco escenarios controlados por investigadores de toda Europa, varios robots monitorizarán una amplia variedad de herramientas.

En “Drones y Mazmorras”, coordinado por el BIFI, participan nueve institutos de secundaria de toda la comunidad autónoma y tiene como objetivo acercar las nuevas tecnologías (manejo de drones, fabricación 3D, etc.) a través del estudio de los diferentes castillos repartidos por la geografía aragonesa.

Por otro lado, en “Micromascotas”, desarrollado por el BIFI y la Fundación Ibercivis, se busca crear una plataforma para fomentar el conocimiento sobre los distintos microorganismos que nos rodean y su relación con el ser humano y el entorno.

Por último, “Juguemos”, liderado por el AffectiveLab del I3A junto a grupos de investigación de las universidades de las Islas Baleares y Granada, desarrolla juegos persuasivos para conseguir una interacción más natural y efectiva con niños, especialmente aquellos con Transtorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

En cuanto a los proyectos impulsados por la sociedad, destacan “Cansat”, un concurso en el que 12 institutos de secundaria de toda España compiten para desarrollar un satélite en miniatura, y los Cesar, convocatoria a través de la cual han arrancado ya 15 proyectos iniciados por ciudadanos y desarrollados por equipos multidisciplinares.