La Unidad de Tabaquismo de la Universidad de Zaragoza ha impulsado diversos programas de deshabituación tabáquica en colaboración con el Gobierno de Aragón y otras entidades, constituyendo un referente a nivel nacional al pertenecer al Comité Nacional sobre Prevención y Tabaquismo.
La directora de esta Unidad, Isabel Nerín, subraya la importancia de los factores ambientales y sociales en el incremento del consumo de las drogas. De ahí que a menor percepción de riesgo social y mayor aceptación social de una droga, se produzca un mayor consumo. .“Si estas sustancias se pueden consumir fácilmente, al ser baratas y de fácil acceso, y la norma social es permisiva, sin tener que esconderse para consumirlas, produciendo daños a largo plazo, existirá una baja percepción del riesgo que conlleva a probarlas y luego consumirlas y por tanto la gente más joven empieza a experimentar con más facilidad”, explica esta doctora en Medicina y profesora de la Universidad de Zaragoza. (En la imagen, una de las pacientes de la Unidad de Tabaquismo de la Universidad de Zaragoza)
En el caso de la marihuana, se ha producido un mayor consumo en España en los últimos años, debido a la baja percepción del riesgo existente entre la población. Respecto al tabaco, al existir medidas que limitan su consumo y venta, así como la prohibición de la publicidad, se ha reducido un 28% el porcentaje de personas fumadoras en España en los últimos años. Así, en la actualidad hay menos ‘casos’ y el consumo ha disminuido. En cambio, como argumenta esta experta, al ser el tabaco muy barato, las ventas no han disminuido, porque se ha convertido en un producto atractivo para los extranjeros: el 34% del tabaco vendido en España lo compran turistas.
Esta experta también recuerda que si se incrementa el número de personas que consumen droga, estamos ante un verdadero problema, ya que el consumo repetido de estas sustancias. produce una serie de “cambios en el cerebro a nivel de neuroreceptores que condicionan el desarrollo de adicción, que es un trastorno de la conducta caracterizado por la perdida de control en el consumo de esa sustancia”. Estaríamos, en este caso, con los condicionantes biológicos de la adicción de drogras. Entre ellos, hay varios, como los que dependen de la sustancia y de su capacidad de refuerzo; y de la vía de administración de la sustancia. “En el caso del tabaco, la nicotina es un reforzador poderoso y la vía inhalatoria es la que provoca una mayor adicción”, asegura Isabel Nerín.
A la hora de establecer si existe un perfil psicológico concreto que hace a una persona más vulnerable al consumo de drogas, esta doctora asegura que, en el caso del tabaco, hay muchas personas que utilizan la nicotina como “estrategia de afrontamiento”. Así, “quienes tienen más recursos personales pueden dejar de fumar más fácilmente. En cambio, los que tienen antecedentes de depresión, ansiedad o están en tratamiento de algún trastorno mental, tienen ese proceso más complicado”.
Tratamiento para dejar de fumar
Para facilitar que una persona deje el tabaco, la Unidad de Tabaquismo de la Universidad de Zaragoza oferta como un servicio público un tratamiento para dejar de fumar para todas las personas fumadoras que quieren dejarlo. Sólo tiene que llamar al 976/762515. Se les incluye en una lista de espera, que es de dos a tres meses. Después, tras una evaluación individual se prescribe tratamiento farmacológico para dejar de fumar y se pauta el tratamiento psicológico, generalmente en formato de terapia de grupo. En total el número de sesiones es de nueve, repartidas a lo largo de tres meses y un seguimiento a los seis meses y al año. Isabel Nerón explica que se trata de un tratamiento “eficaz y seguro”, con un porcentaje de éxito del 55% a los seis meses.
Rosa Castro