Viernes, 28 de abril de 2017

Síguenos en:


28ene

José Ignacio Latorre: “Transmitir ciencia tiene un elemento de trascendencia que actúa como una droga”


  • Compártelo en Digg
  • Añádelo a del.icio.us
  • Menéalo
  • Facebook
  • Twitter
  • Envíalo por correo electrónico

José Ignacio Latorre, catedrático de Física Teórica en la Universidad de Barcelona, investiga, dirige el Centro de Ciencias de Benasque «Pedro Pascual», ubicado en Benasque y también tiene tiempo para divulgar, algo que le apasiona, porque “ves en los ojos de otra persona el brillo de comprender. Sabes que se ha establecido una relación personal muy especial. Pero por encima de este placer, claro, está el instante de descubrir”.

¿Cuáles son los retos científicos del Centro de Ciencias de Benasque «Pedro Pascual»?

El Centro de Ciencia de Benasque Pedro Pascual (CCBPP) tiene como principal reto el convertirse en un lugar de referencia para la organización de reuniones científicas de muy alto nivel. No es sencillo atraer a buenos científicos, siempre muy ocupados, a Benasque, un lugar precioso pero remoto.
Un segundo reto es lograr que el CCBPP aporte un tipo de divulgación científica muy especial, centrada en la frontera del conocimiento. Nuestro flujo de visitantes debe ser aprovechado en todos sus posibilidades, tanto las de investigación pura, como las de comunicación científica.

¿Cuál es el balance en todos estos años de andadura?

Llevamos 16 años de funcionamiento en crecimiento constante de nuestras actividades. Desde hace sólo dos años disponemos de un magnífico edificio, especialmente diseñado para las funciones que definen al CCBPP. Nuestro balance es, honestamente, muy positivo. Todo ha funcionado cómo habíamos soñado. Nada ha sido fácil, pero la recompensa es manifiesta.

Este centro acoge científicos del máximo nivel, ¿cree que la mayoría están interesados en divulgar la ciencia al gran público?

Me temo que la respuesta es no. La mayoría de los científicos están plenamente dedicados a su investigación y a sus propias carreras laborales. La divulgación es una actividad lateral que sólo preocupa abiertamente a una minoría. Sin embargo, esta situación está cambiando poco a poco. Todos los científicos somos conscientes de que la sociedad debe recibir los beneficios que genera la investigación. Estos beneficios son, en ocasiones, tangibles y traducidos en tecnología que mejora nuestra calidad de vida.

En otras ocasiones, la investigación nos aporta valores intangibles que, en mi opinión, son superiores y dan sentido a nuestra especie. El hecho de haber demostrado el Teorema de Fermat me parece un hecho sublime, imperecedero. Tener control sobre la Mecánica Cuántica nos permite hacer resonancias nucleares magnéticas o comunicarnos con luz láser que circula por fibras ópticas, cierto, pero la comprensión intelectual de la Mecánica Cuántica es un hecho vastamente superior. Las aplicaciones prácticas a partir de conocimiento profundo son un coralario, un hecho natural. La divulgación científica debe también mostrar este aspecto más conceptual asociado a la ciencia y, en gran medida, debe ser realizada por los propios científicos.

¿Cree que en España la sociedad está interesada por la Ciencia, o nos falta mucha cultura científica, de ahí esa dificultad por comunicar y llevar conocimientos científicos al público?

Es cierto que la gran masa de las audiencias no está particularmente interesada en la divulgación científica. De hecho, no puede estarlo porque jamás ha sido expuesta a una divulgación científica sistemática y de calidad. No tengo duda de que una parte de la responsabilidad de esta situación recae en las televisiones públicas. Estos canales, que pagamos entre todos, se han enzarzado en competir por audiencias generales con programas de escaso interés a costa de relegar toda iniciativa más imaginativa. Espero honestamente que todo cambie con el tiempo. Nuestra sociedad no se puede permitir el lujo de la superficialidad constante y generalizada si desea mantener su estado de bienestar. La divulgación científica al gran público no es una opción, es una necesidad.

¿Cómo hace un científico como usted para combinar la investigación con la divulgación?

¡Ufff! Divulgar es un placer. Al dar una charla o al sentarte con unos amigos y hablar de ciencia de verdad, notas inmediatamente que los espíritus se elevan. Transmitir ciencia tiene un elemento de trascendencia que actúa como una droga.

Ves en los ojos de otra persona el brillo de comprender. Sabes que se ha establecido una relación personal muy especial. Pero por encima de este placer de divulgar, claro, está el instante de descubrir. Nada es comparable a la décima de segundo en que entiendes o descubres algo nuevo para nuestra especie, por nimio o poco importante que sea. ¿Quién puede renunciar a combinar ambos placeres?

Rosa Castro