Sábado, 28 de mayo de 2016

Síguenos en:


24nov

Edurne Martínez del Castillo, geógrafa de la UZ, participa en el estudio realizado en bosques mediterráneos, templados y boreales, que publica la revista Nature plants


  • Compártelo en Digg
  • Añádelo a del.icio.us
  • Menéalo
  • Facebook
  • Twitter
  • Envíalo por correo electrónico

El aumento de las temperaturas de los últimos años está cambiando la capacidad de los árboles para captar el carbono de la atmósfera, lo que podría aumentar el efecto invernadero en el planeta. Esta es una de las conclusiones que se obtienen del último estudio europeo realizado tras monitorizar el crecimiento de árboles en múltiples localizaciones del hemisferio Norte, especialmente en Europa, con un seguimiento de bosques mediterráneos, templados y boreales y en los que han participado geógrafos de la Universidad de Zaragoza, junto a investigadores pertenecientes a organizaciones y universidades de once países (Acción COST FP1106).

La revista Nature Plants publica los resultados de este trabajo liderado por investigadores pertenecientes al INRA (Francia). Edurne Martínez del Castillo y Martín de Luis Arrillaga, de la Universidad de Zaragoza, han llevado a cabo el estudio en bosques del Moncayo y de Alicante, en el que han hecho un seguimiento semanal de estos bosques a lo largo de hasta cuatro años. En el estudio, que a partir de ahora se va a ampliar a otras especies y lugares, ha colaborado también Jesús Julio Camarero, del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE) del CSIC.

Los bosques asimilan un 15% de las emisiones de CO2
Los árboles necesitan carbono para crear las hojas y crecer. Gran parte del carbono capturado por los árboles viene directamente del dióxido de carbono (CO2), presente en la atmósfera. De esta manera, los bosques asimilan un 15% de las emisiones de CO2 producidas por el hombre, señala Edurne Martínez del Castillo, joven investigadora de la Universidad de Zaragoza que, actualmente, realiza su tesis doctoral sobre los impactos de eventos climáticos extremos en los bosques.

La captación del carbono y su transformación en biomasa (madera) sigue un ciclo anual relacionado con las condiciones climáticas. Entender estas relaciones es muy importante para poder predecir posibles cambios en el ciclo de carbono, ya que los árboles forman parte de este ciclo.

Los árboles tienen dos fases de crecimiento: en la primera crecen en volumen y, en la segunda, capturan el carbono. Hasta ahora, esos dos procesos eran considerados sincronizados. Sin embargo, en este estudio se demuestra que hay un retraso entre el crecimiento en volumen y la asimilación del carbono de aproximadamente un mes, una cuestión que se ha evidenciado en todos los ecosistemas forestales templados, boreales y mediterráneos analizados. Además, “descubrimos que el crecimiento coincide con el fotoperiodo (horas de luz), estable a lo largo de los años, mientras que la captación del carbono depende de las temperaturas, que en los últimos años están aumentando”, explica la joven investigadora.

Según se recoge en este artículo, el creciente aumento de las temperaturas modificaría el ciclo de asimilación del carbono por parte de los árboles, pudiendo disminuir la absorción del carbono. Se sabe que un aumento en la temperatura también conduce a un aumento de la evaporación y si el agua no está disponible, hay una reducción en la fotosíntesis, con la consiguiente reducción de la captura de carbono. Si los árboles captan menos carbono, eso tendría una clara repercusión en el ciclo del carbono: un aumento del CO2 originaría un incremento delefecto invernadero y el consecuente aumento de temperaturas. Para Edurne Martínez del Castillo, “sería como el pez que se muerde la cola”.

Es decir, los árboles van a seguir creciendo pero su papel como “pulmones” del planeta se puede ver modificado ante las predicciones de cambio climático actuales, en el que se incluyen un progresivo aumento de temperaturas.

En este trabajo se ha monitorizado el crecimiento de varios árboles en múltiples localizaciones. En España se han estudiado los bosques en el Parque Natural del Moncayo, Guardamar, Jarafuel y Maigmo, por parte de la Universidad de Zaragoza, y bosques cercanos a Peñaflor, Villarroya de los Pinares y Torrijas, por parte del Instituto Pirenaico de España. En todos los casos, se han extraído pequeñas muestras del tronco de los árboles de forma semanal, con el fin de observar el crecimiento y la asimilación de carbono en estos bosques. En esas muestras se pueden observar las nuevas células que crecen en el árbol entre la corteza y la madera.

FOTO: Edurne Martínez del Castillo, con varios miembros de su grupo de investigación.

Referencia de la publicación:
Henri E. Cuny, Cyrille B. K. Rathgeber, David Frank, Patrick Fonti, Harri Mäkinen, Peter Prislan, Sergio Rossi, Edurne Martinez del Castillo, Filipe Campelo, Hanuš Vavrčík, Jesus Julio Camarero, Marina V. Bryukhanova, Tuula Jyske, Jožica Gričar, Vladimír Gryc, Martin De Luis, Joana Vieira, Katarina Čufar, Alexander V. Kirdyanov, Walter Oberhuber, Vaclav Treml, Jian-Guo Huang, Xiaoxia Li, Irene Swidrak, Annie Deslauriers, Eryuan Liang, Pekka Nöjd, Andreas Gruber, Cristina Nabais, Hubert Morin, Cornelia Krause, Gregory King, Meriem Fournier. Woody biomass production lags stem-girth increase by over one month in coniferous forests. Nature Plants, 2015; 1 (11): 15160 DOI: 10.1038/nplants.2015.160.