Viernes, 10 de febrero de 2012

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Producción ecológica de cebones en condiciones de montaña


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En la actualidad la sociedad exige a los ganaderos un control exhaustivo en el proceso de producción, tanto en aspectos higiénico-sanitarios como en el manejo general de los animales y su alimentación. Los consumidores desean disponer en el mercado de una “carne de calidad diferenciada”, que asocian tanto a la calidad intrínseca del producto como al tipo de alimentación y a las garantías de bienestar animal a lo largo de su ciclo productivo.

Los sistemas extensivos, y, en último término ecológicos, tienen como principal objetivo garantizar la calidad de los productos y no maximizar la producción, siempre manteniendo una estrecha vinculación entre la ganadería y el suelo. La utilización de praderas y zonas marginales mediante pastoreo tiene repercusiones positivas sobre la conservación del medio, a la vez que produce un tipo de carne ligado al territorio, aspecto muy asociado a la percepción de “calidad” por parte de los consumidores. En el caso de la producción de carne de vacuno, el engorde de animales con dietas basadas principalmente en forrajes constituye una alternativa interesante al engorde convencional e intensivo de terneros, que es el más comúnmente utilizado en España.

Imagen: Los terneros tras el destete, eran castrados e iniciaban su periodo invernal. Eran sometidos a una alimentación invernal compatible con el reglamento de la agricultura ecológica: heno de alfalfa y cebada.

La incorporación de forrajes en las dietas de engorde del ganado vacuno reduce el ritmo de crecimiento del animal, por lo que la duración del periodo de cría se prolonga para alcanzar un mismo peso final. Por ello, los sistemas de producción de ganado vacuno basados en forrajes, como puede ser la producción ecológica, pueden requerir la castración de los machos para evitar los problemas derivados del manejo de animales enteros.

Producción de carne diferenciada

La castración es una práctica tradicional, llevada a cabo desde antiguo para mantener animales de trabajo, que indirectamente se ofrecía a la población un tipo de carne bien conocido: la carne de buey. Actualmente, dicha técnica, consentida en la producción ganadera ecológica, permite ofrecer al consumidor carne diferenciada como es la de “buey” (ternero castrado de más de cuatro años) y la de “cebón” (ternero castrado de menos de cuatro años). La producción de cebones presenta un gran potencial de adaptación a la actual coyuntura productiva. Por un lado, el producto resultante responde a la demanda de calidad por parte de los consumidores, y por otro lado los ganaderos de zonas de montaña pueden desarrollar un sistema de producción adaptado a las condiciones extensivas de sus explotaciones, y que puede permitir mejorar sus rendimientos económicos mediante la venta de un producto con un considerable valor añadido.

Imagen: Durante la etapa invernal los animales eran controlados en peso, en estado de engrasamiento.

La utilización de un forraje como la alfalfa durante la fase de invernada resulta además de particular interés en Aragón, en la que su cultivo representa una superficie importante. Este tipo de producción puede ligarse a denominaciones de calidad como las Indicaciones Geográficas Protegidas, o a la producción ecológica, lo que permite al ganadero diversificar la producción y mejorar los rendimientos de su explotación. En nuestro país existe una importante laguna técnica referida a las posibilidades de producción de carne de vacuno en condiciones ecológicas. Los sistemas de cebo practicados comúnmente en España no cumplen la reglamentación existente al respecto, principalmente en los aspectos relativos a la alimentación suministrada a los animales.

En la imagen:Los animales pastoreaban la subparcela durante 15 días, teniendo a libre disposición agua y complemento mineral-vitamínico

El desarrollo de esta importante parcela de la producción pasa por encontrar técnicas que aseguren una alimentación esencialmente forrajera a lo largo del ciclo productivo y la obtención de un producto adaptado a las características del mercado. En este contexto, se hace necesario el estudio de las condiciones en que podría realizarse dicha producción, destacando entre ellos la influencia del nivel de alimentación durante el invierno sobre los rendimientos de los cebones a lo largo del ciclo productivo y la calidad del producto final, así como la influencia del periodo de acabado en animales pastoreando praderas de montaña. Estos aspectos han sido abordados en los últimos dos años desde el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón.

ESTUDIOS REALIZADOS

Se ha realizado un primer estudio con 18 terneros castrados de raza Parda de Montaña, con el objeto de determinar la influencia del nivel de alimentación durante la invernada sobre las características productivas de los cebones. Durante el invierno, la mitad de ellos recibió una dieta mixta de 60 % de heno de alfalfa y 40% de harina de cebada y la otra mitad una dieta únicamente de heno de alfalfa.

En primavera todos los animales pasaron a aprovechar una pradera de montaña del Pirineo donde pastaron hasta su sacrificio, en octubre. Durante este tiempo disponían de 4 kg de harina de cebada. Recientemente se ha finalizado un ensayo para determinar la influencia de un periodo de acabado previo al sacrificio en cebones de raza Parda de Montaña, y se ha iniciado un tercer experimento para analizar las condiciones de producción más adecuadas en el caso de la raza Pirenaica, que aunque tiene menor censo, se encuentra también ampliamente difundida en la montaña aragonesa.

Imagen: Cebón de alrededor de 550 kg de peso vivo de raza Parda de Montaña tras el periodo de pastoreo y previo al sacrificio

RESULTADOS MÁS DESTACADOS:

  • El manejo alimenticio establecido durante la invernada se reflejó únicamente en diferentes rendimientos en este periodo, sin observarse diferencias en los rendimientos posteriores en pastoreo ni en la calidad final del producto. En general, y en el marco de una producción de cebones basada en minimizar los periodos de estabulación para reducir los costes de alimentación con forrajes conservados, la duración de la invernada parece insuficiente, con el manejo alimenticio seguido, para crear diferencias que puedan repercutir posteriormente en los rendimientos técnicos y en la calidad de la canal o la carne de los cebones.
  •  En el campo de la Sanidad se ha observado que la cría de cebones en praderas de montaña favorece las infecciones por nemátodos gastrointestinales, que alcanzan niveles subclínicos con posibles efectos negativos en el crecimiento de los animales. Los trabajos actuales tratan de estudiar los patrones de infección con el objetivo de determinar con criterios racionales las pautas de control, bien mediante la aplicación de antihelmínticos o bien mediante medidas de control biológico para explotaciones ecológicas.
  • El hecho de que durante todas las fases del ciclo productivo se hayan respetado las normas de alimentación contempladas en el Reglamento de Agricultura Ecológica supone, además, una importante información técnica sobre la que basar futuros trabajos en este campo emergente de la producción animal ecológica.
  •  La producción de cebones en las condiciones extensivas de montaña supone una alternativa interesante para producir carne de calidad con un óptimo aprovechamiento de los recursos disponibles en las explotaciones de ganado vacuno extensivo.

REFERENCIAS

Joy, M., Blanco M., Carrasco S., Ripoll G., Albertí P., Delfa R., Revilla R. y Casasús I., 2006. Producción ecológica de cebones en explotaciones de montaña. VII congreso SEAE de agricultura y alimentación ecológica. Pag: 156. Zaragoza, 18-23 de septiembre.

Joy M., Blanco M., Albertí P., Delfa R., Revilla R., Casasús I. 2006. Producción de cebones de raza Parda de Montaña en condiciones extensivas. Ganadería 39: 22-25.

EQUIPO INVESTIGADOR

Los miembros de la Unidad de Tecnología en Producción Animal más directamente relacionados con los trabajos aquí presentados son los siguientes:

  • INVESTIGADORES:

Margalida Joy, Isabel Casasús, Pere Albertí, Rafael Delfa, Begoña Panea, Ricardo Revilla, Joaquín Uriarte, Guillermo Ripoll.

  • BECARIOS DE INVESTIGACIÓN:

Mireia Blanco, Salome Carrasco, Walid Abidi Todos ellos muestran su agradecimiento al personal laboral de las Fincas Experimentales del CITA en Montañana y La Garcipollera, por su colaboración técnica.

PROYECTOS QUE AMPARAN DICHOS ESTUDIOS

 INIA RTA-03-031 y MCYT AGL2002-00027, los cuales son cofinanciados por fondos FEDER

Fecha en Aragón Investiga: 02/11/2006


Ficheros adjuntos


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