Miércoles, 08 de septiempre de 2010

15jun

La masonería en España


Hoy día puede afirmarse que el tema de la masonería ha salido ya en España de ese período de oscurantismo, miedo e ignorancia que durante tanto tiempo protagonizó. La masonería y sus múltiples implicaciones con la historia, la política, la religión, la literatura, la música, la arquitectura, la paz, la educación, el feminismo, etc., por no hablar de otros aspectos más íntimos como el simbolismo, los rituales, su secreto, etc., está interesando cada vez más no ya sólo al erudito y al hombre de la calle, siempre abierto a lo que tras las sociedades secretas se esconde, sino al investigador y universitario que quiere compulsar afirmaciones y tradiciones en muchos casos difíciles de mantener tras un somero análisis crítico.

La masonería es un fenómeno histórico que está presente constantemente a lo largo de estos tres últimos siglos. Y, sin embargo, pocos temas, incluso hoy día, se manifiestan tan polémicos y controvertidos. Hasta hace poco la masonería era algo que se desconocía en España, aunque se hablaba mucho de ella. El famoso “contubernio judeo-masónico-comunista” llegó a hacerse familiar, si bien muy pocos sabían de hecho lo que significaba o intentaba camuflar. La masonería se había convertido en un recurso fácil sobre el que echar la culpa de todo lo malo, tanto en el terreno político, como en el religioso, social, e incluso histórico.

Hoy en día – y en especial desde la creación del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española, con sede en la Universidad de Zaragoza – ya empiezan a ser numerosas las publicaciones que se ocupan con criterio histórico y objetivo de esta asociación más discreta que secreta, a pesar de que la Real Academia de la Lengua la haya definido en 1979 como una “asociación secreta de personas que profesan principios de fraternidad mutua, usan emblemas y signos especiales y se agrupan en entidades llamadas logias”, definición que vino a sustituir la que – quizás excesivamente simplista – se recogía en el Diccionario de la misma Real Academia, donde la masonería se describía como una “asociación secreta en que se usan varios símbolos tomados de la albañilería, como escuadras, niveles, etc.”. Pues no en vano el origen de la masonería está en los gremios medievales de constructores de catedrales cuando en el siglo XVIII, concretamente en el año 1717, cuatro logias de Londres decidieron pasar de la masonería operativa a otra especulativa, en la que los masones tendrían como finalidad no ya la construcción de catedrales de piedra donde dar culto a Dios, sino la construcción de la catedral de la fraternidad del universo.

Significado de la masonería

Esta nueva masonería ¿es en realidad secreta? – como afirma la Real Academia de la lengua – ¿su fraternidad es exclusiva?, ¿cuál es la ideología o el credo masónico? Y, sobre todo, ¿cuál su verdadero impacto en nuestra historia? ¿hasta donde llega el mito, y dónde empieza la realidad?. Se insiste mucho en el anticlericalismo masónico y a veces se olvida el antimasonismo clerical. Se repite hasta la saciedad la vinculación masónica de los próceres de la independencia de la América española, en especial de Bolívar, olvidando que en 1828 el mismo Bolívar prohibió la masonería en la Gran Colombia. Se confunden logias patrióticas con las sociedades secretas y a éstas, sin más, con la masonería. Se ha equiparado a la masonería con el comunismo, cuando, hasta la reciente perestroika, los únicos países donde estaba prohibida y perseguida la masonería eran precisamente los comunistas.

La masonería, que cuenta hoy en todo el mundo con más de cinco millones de miembros, a la que han pertenecido y pertenecen granes figuras del campo de la historia mundial, de la milicia, de la política, de la ciencia, etc., sigue siendo en gran medida algo desconocido y misterioso – cuando no tenebroso – para el gran público. Frente a una asociación iniciática, filantrópica y cultural, conocida y respetada en no pocas naciones como Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Australia, Holanda, Alemania, Suecia, etc., en otros países más típicamente latinos la sola palabra masonería ya es casi sinónimo de mal o insulto. Viene a ser una materialización de los poderes de las tinieblas, algo demoníaco e infernal, la “Sinagoga de Satán” como tantas veces ha sido definida.

Variedad de masonerías

La dificultad mayor para responder a la pregunta de qué es la masonería, radica en que, en su formulación, está mal planteada puesto que no se puede hablar de masonería en singular o en sentido unívoco. Pues, así como en la masonería operativa, en la de los constructores de catedrales medievales hubo una cierta homogeneidad en los estatutos y fines que rigieron aquellos gremios de albañiles o masones, con el paso a la masonería especulativa o “filosófica”, la diversidad de planteamientos ideológicos y prácticos llevó a la proliferación de múltiples y distintas masonerías.

A través del espacio y del tiempo, la masonería se presenta hoy bajo diversos aspectos, en muchos casos cambiantes. Los dos grandes bloques de masonerías, las anglosajonas, de influencia inglesa, y las latinas, que hoy día prefieren llamarse liberales como reproche directo al “dogmatismo” de sus rivales, son sólo dos formas – no las únicas – de manifestarse. En teoría las masonerías de cada país, en su multiplicidad, son independientes y no constituyen ninguna organización internacional. Sin embargo, existen lazos de amistad entre los que mantienen los mismos principios.

Pero donde la amistad y la unidad masónicas resultan más problemáticas es en los propios países y naciones, pues en cada uno existen a lo largo de la historia, e incluso en nuestros días, no sólo una gran multiplicidad de ritos y grados, sino de obediencias rivales en ocasiones, opuestas y enfrentadas entre sí sobre el fin directo y preciso a alcanzar y sobre los métodos a emplear. Confrontación tanto más llamativa cuanto se habla de cinco, diez y hasta quince masonerías diferentes en un mismo país, donde las descalificaciones mutuas, dentro y fuera de la misma obediencia masónica, traspasan los muros de la intimidad para hacerse, muchas veces, públicas en los diversos medios de información.

Búsqueda de la Verdad

Todos los masones, cualquiera que sea la vía que sigan, afirman en voz alta tener como preocupación final la búsqueda de la Verdad. Pero la multiplicidad que las masonerías presentan induce a pensar, dado que la Verdad es sólo una, que los caminos para alcanzarla son muchos.

De ahí que el definir tal o cual masonería, o las masonerías desde una óptica masónica, política, religiosa, sociológica, histórica, o simplemente periodística u otra, en muchos casos lleva a descripciones dispares y contradictorias, cuando no falsas y erróneas.

Para algunos, la masonería es una mafia político-social. Para otros se limita a una sociedad de ayuda o socorros mutuos. También pasa por ser un instrumento en manos de Israel. En otros tiempos fue acusada de servir los intereses del protestantismo. Hay autores que ven en la masonería un instrumento útil del imperialismo británico, y no han faltado los que la han identificado con el comunismo internacional.

La masonería en sus constituciones y estatutos exige la creencia en Dios – el Gran Arquitecto del Universo – pero al lado de masonerías teístas, hay hoy día otras que son deístas e incluso agnósticas o que ni siquiera exigen la creencia en el Ser Supremo. La masonería prohíbe en sus constituciones y estatutos hablar de política en la logia, pero hay masonerías que cargan el acento precisamente en esto. Y en cualquier caso el ritual de clausura de los trabajos de la logia recomienda a los masones proseguir fuera la obra comenzada en el templo.

Escuela de formación del hombre

Puestos a buscar una definición común a todas las masonerías podríamos decir que desde su nacimiento la masonería se puede considerar como una escuela de formación del hombre, en la que a los instrumentos y enseñanzas técnicas de la construcción se les da un sentido simbólico, constituyendo una asociación cosmopolita que acoge en su seno a hombres de diferente lengua, cultura, religión raza, e incluso convicciones políticas, pero coinciden en el deseo común de perfeccionarse por medio de una simbología de carácter místico o racional, y de prestar ayuda a los demás a través de la filantropía y la educación.

De todas formas, una de las características diferenciadoras más importante de la masonería es que se trata de una sociedad iniciática en la que para ingresar hay que pasar previamente por unos ritos de iniciación que pretenden comprometer al masón en la construcción de un templo de amor o fraternidad universal basado en la sabiduría, la fuerza y la belleza, que constituyen los tres pilares o las tres luces de dicha organización. Sus adeptos se consideran hermanos y se comprometen a practicar la tolerancia y a luchar contra la ignorancia y todo tipo de fanatismos.