, 20 de abril de 2014

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Emigración latinoamericana: contexto global y asentamiento en Aragón


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    Para comprender el fenómeno de la emigración latinoamericana se deben considerar los factores sociales, económicos, políticos y culturales que influyen en el proyecto migratorio de millones de personas del subcontinente.

Indicadores sociales

Uno de los fenómenos que más afecta a la región es la pobreza. Este fenómeno ha sido reforzado por la persistente desigualdad en la distribución del ingreso. El mercado de trabajo ha sido incapaz de incorporar la mano de obra a la economía formal, por lo que han aumentado la informalidad y el desempleo, que se han vistos agravados por la desaceleración económica de los últimos años.

En torno a 1999, el 43.8% de la población de la región se encontraba en situación de pobreza, tres décimas de punto más que en 1997. Con respecto a 1997 la cifra de 1999 representa un aumento de 7.6 millones de personas pobres, en tanto que el número de indigentes tuvo un pequeño incremento en el trienio, que abarcó a 0.6 millones de personas. En 2004 el porcentaje disminuyó al 42.9% aunque se ha incrementado la disparidad rural (61%) y urbana (38%). Por tanto, en 2004 la pobreza afectó a más de 226 millones de personas, de las cuales 100 millones se encontraban bajo la línea de indigencia. (CEPAL, 2004)

Entre los países donde disminuyó la pobreza cabe resaltar los logros alcanzados por Brasil, Chile y Panamá, en los que la proporción de hogares pobres se redujo en más de 10 puntos porcentuales. En países como Costa Rica, Guatemala y Uruguay también se constató un progreso destacable en la lucha contra la pobreza, con descensos en el porcentaje de hogares pobres que oscilan entre 5 y 10 puntos porcentuales. En contraste, resulta preocupante la situación de países que tuvieron retroceso en los indicadores de pobreza durante los años noventa. Venezuela, donde el porcentaje de hogares pobres pasó del 22% en 1981 al 34% en 1990, y actualmente alcanza a un 44%. En los países de origen de los grupos más numerosos de migrantes en España, Ecuador y Colombia, tampoco se consiguieron aliviar la pobreza durante la última década.

El plano económico

La CEPAL lo afirma contundentemente: Hay crecimiento económico pero no desarrollo. Por ejemplo, en 2001 el crecimiento del PIB de la región fue de 3,2%, mientras que Europa creció al 2,2%. El desempleo es una de las principales causas que identifican los inmigrantes como causa para abandonar sus países. A la falta de dinamismo del mercado de trabajo han contribuido tanto la reducción del papel del Estado en la generación directa de puestos de trabajo, como la reestructuración del sistema productivo, particularmente en los sectores primario y secundario. El aumento del desempleo a lo largo de la década de los noventa no fue generalizado en la región, y afectó mayormente a los países de América del Sur que del Caribe y Centroamérica. Dicha reducción de presencia estatal ha sido motivado por las políticas de ajuste estructural “sugeridas” por el FMI y el Banco Mundial.

En Argentina, Brasil y Colombia, los tres países sudamericanos de mayor tamaño, el desempleo creció persistentemente. Este fenómeno también mostró una tendencia al alza en Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. En México y en la mayoría de los países de Centroamérica y el Caribe predominó, por el contrario, una tendencia a la reducción de la desocupación.

En los países centroamericanos el desempleo tendió a reducirse (El Salvador, Honduras y Nicaragua) o se mantuvo en niveles relativamente moderados (Costa Rica). Esta tendencia también predominó en el grupo de países insulares del Caribe (Barbados, Cuba, República Dominicana y Trinidad y Tabago), aunque los niveles de desempleo en estos países, con excepción de Cuba, se mantuvieron en tasas más elevadas que en el grupo anterior, cercanas o superiores a 10%. El empleo informal aumentó o se mantuvo en la mayoría de los casos.

En seis países de la región (Argentina, Colombia, Panamá, República Dominicana, Uruguay y Venezuela), las tasas de desempleo urbano para el período 2000-2003 superaron el 15% y en 11 de 19 países el desempleo empeoró respecto a la década de los noventa (CEPAL, 2004). Al mismo tiempo, la informalización del empleo y la precarización laboral han mantenido su tendencia expansiva; desde 1990 hatsa el final de la década, el 66% de los nuevos ocupados se había integrado al sector informal, y sólo el 44% de los nuevos ocupados tuvo acceso a los servicios de seguridad social.

Argentina y Uruguay fueron afectados por una severa crisis económica a inicios de la presente década. La pobreza en Argentina, que había bajado de 21.2% en 1990 a 19.7% en 1999, se duplicó hasta 41.5% en 2002. La tendencia de la indigencia fue aún más regresiva, ya que creció más de tres veces, pasando de 4.8% en 1999 a 18.6% en 2002. A su vez, tras haber disminuido desde 17.9% a 9.4% durante la década del noventa, la incidencia de la pobreza en Uruguay aumentó seis puntos porcentuales en 2002; pese a ello, tanto la pobreza (15.4%) como la indigencia (2.5%) se mantienen en el nivel más bajo de la región. (CEPAL, 2004)

La distribución del ingreso en el subcontiente es un tema que despierta muchas preocupaciones: América Latina es la región menos equitativa del mundo. Por ejemplo, un mexicano promedio gana ocho veces más que el habitante medio de Haití. La simple comparación entre los ingresos medios de los distintos grupos de hogares revela la gran dimensión que alcanza la falta de equidad en América Latina. Llama la atención, en este sentido, que en países como Bolivia, Brasil y Nicaragua, los ingresos per cápita de la quinta parte más rica superen más de 30 veces el ingreso de la quinta parte más pobre.

Más de 20 millones de latinoamericanos son emigrantes

“En un mundo más interconectado que nunca, donde los flujos financieros y de comercio se liberalizan, la movilidad de las personas, en cambio, se enfrenta a fuertes barreras que la restringen” (CEPAL, 2002)

Entre 1850 y 1950 llegaron a Latinoamérica 11 millones de europeos: 38% de ellos italianos, 28% españoles y 11% portugueses arribados a la región en el período mencionado, la mitad se asentó en Argentina y más de un tercio en Brasil, (el resto en Venezuela, Uruguay, Cuba, Chile y México). Actualmente quedan aproximadamente 2 millones de europeos en la región. Dicho descenso se ha debido a la mortalidad y al retorno a Europa.

En la actualidad, uno de cada diez, de los 175 millones de migrantes en el mundo, nació en algún país latinoamericano o caribeño. (Esta cifra no incluye indocumentados). De tal manera, en el año 2000 más de 20 millones de latinoamericanos y caribeños vivían fuera de su país.

Siete de cada diez migrantes residen, de manera regular o irregular, en Estados Unidos. El segundo país de destino de los migrantes hispanoamericanos es España. Una tercera parte de los extranjeros empadronados en España procede de esta parte del mundo (más de un millón de personas). Los ecuatorianos son la nacionalidad extranjera más numerosa en España (15,7%), seguida por marroquíes (13%) y Colombianos (8,7%) (INE 2005, 10).

Existe una elevada concentración geográfica en España de los inmigrantes procedentes del subcontiente americano. Casi la mitad de los extranjeros (46%) que viven en Madrid son latinoamericanos, en segundo lugar, Murcia, Valencia y Barcelona agrupan a la mayor parte de inmigrantes procedentes de esta región (Colectivo IOE, 2002:40).

Las razones que explican esta distribución se pueden hallar en dos situaciones: Las posibilidades de empleo en el sector servicios (trabajo doméstico, hostelería, limpieza y restauración); y, en estrecha vinculación con la primera situación, el establecimiento previo inmigrantes pioneros que fueron consolidando condiciones socio-laborales para el fortalecimiento e inclusión laboral de los miembros de la cadena migratoria. Aunque Aragón no figura dentro las primeras cinco regiones en las que más se agrupan estos colectivos, la proporción de latinoamericanos en el conjunto de extranjeros residentes en esta Comunidad Autónoma es relevante. Aragón es una comunidad con un alto índice de envejecimiento y sobreenvejecimiento, lo cual ha significado la consolidación de un nicho laboral para miles de mujeres hispanoamericanas.

La incidencia cuantitativa y cualitativa de la llegada de los miles de inmigrantes latinoamericanos en la estructura social, laboral, educativa y cultural de Aragón abre un amplio campo de investigación científica para las ciencias sociales. En este sentido se configura un estudio exploratorio que intentará ahondar sobre este campo.

Grupo de investigación multidisciplinar GESES

El proyecto ha sido apoyado desde el Grupo de Estudios Sociales y Económicos del Tercer Sector, GESES, reconocido como grupo de investigación consolidado por el Gobierno de Aragón. Esá formado por un equipo multidisciplinar de profesores e investigadores de la Universidad de Zaragoza y ha venido trabajando desde 1997 en distintas áreas de conocimiento en temas relacionados con las Organizaciones No Gubernamentales y en Organizaciones No Lucrativas.:

Periódicamente se presentan en el grupo los avances de las investigaciones llevadas a cabo por cada uno de los integrantes, de tal manera que las aportaciones y debates sobre la temática planteada enriquece el trabajo de todos los investigadores.

Los primeros trabajos de investigación se realizaron como parte de las líneas de investigación del doctorado en sociología de la Universidad de Zaragoza entre el año 2000 y 2003. El trabajo de campo ha contado la con la realización de entrevistas y observación participante entre personas procedentes de distintos países de América Latina agrupados en la Asociación Latinoamericana de Aragón y, posteriormente, a ciudadanos colombianos integrantes de la Asociación Colombia Unida.

Fecha Aragón Investiga: 03/01/2006


Ficheros adjuntos


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