Viernes, 31 de octubre de 2014

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El Cid Campeador: Personaje histórico y héroe literario


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Mio Cid Rodrigo el Campeador (ca. 1047-1099) es uno de los personajes histórico-literarios que más ha calado en la imaginación colectiva no sólo de España, sino de la cultura occidental. Ello ha supuesto un gran desarrollo legendario entorno a su figura, unas veces basada (más o menos lejanamente) en la vida real del caballero burgalés del siglo XI, pero otras completamente imaginario.

Todavía en nuestros tiempos es relativamente frecuente confundir los datos históricos con los relatos literarios. En la historia, Rodrigo Díaz fue un miembro prominente de la corte castellana durante el corto reinado de Sancho II el Fuerte (1065‑1072) y al inicio del de su hermano y sucesor Alfonso VI. Éste último lo casó hacia 1074 con una pariente suya, doña Jimena Díaz. Sin embargo, una desafortunada actuación en la frontera toledana provocó el destierro de Rodrigo en 1081. Desde ese año hasta 1086, el caballero castellano, como tantos otros en su situación, estuvo al servicio de un rey moro, el de Zaragoza en su caso, cuyo territorio defendió frente a su hermano el rey de Lérida, aliado con el conde de Barcelona y con el rey de Aragón. A ambos los venció, respectivamente, en las batallas de Almenar (1082) y Morella (1084)

Reconciliado con Alfonso VI, don Rodrigo regresó a Castilla en 1086, siendo pronto enviado a Levante para proteger los intereses castellanos allí. Exiliado de nuevo por el rey en 1089, don Rodrigo empezó a hacer la guerra por su cuenta, llegando en 1094 a conquistar Valencia, donde murió en 1099. Sus restos fueron trasladados al monasterio burgalés de Cardeña cuando la ciudad fue evacuada por los cristianos en 1102. Esta biografía sirve sólo de telón de fondo a la elaboración legendaria y así, en lo referente a Aragón, el Cantar de Mio Cid no alude en absoluto a los servicios prestados por el Cid en la taifa de Zaragoza ni a las batallas de Almenar y Morella, sino que inventa una ficticia campaña en el valle del Jalón centrada en la toma de Alcocer (un diminuto fortín cercano a Ateca) y que sirve de puente para un avance directo hacia el sudeste, rumbo a Valencia. De este modo, los claroscuros del personaje histórico quedan lavados para presentar un luminoso héroe literario.

La investigación sobre la figura del Cid debe deslindar ambos aspectos, estableciendo las relaciones que se dan entre el plano histórico y el literario, pero cuidando de no mezclarlos. En siglos pasados, los datos documentales y fantasías poéticas iban de la mano en el relato de la vida del Cid, hasta el punto de que varias voces críticas del siglo XVIII llegaron a poner en duda su existencia real. Un hito importante en dicho deslinde lo constituye la obra del Padre Risco, La Castilla y el más famoso castellano (1742), que dio a conocer la Carta de Arras otorgada por Rodrigo Díaz a su esposa Jimena en 1074 y la biografía latina medieval titulada Historia Roderici o Historia de Rodrigo. No obstante, la investigación moderna sobre la vida del Cid y su reflejo literario parte de los trabajos desarrollados a mediados del siglo XIX por un sabio arabista e hispanista holandés, Reinhardt Dozy. Este estudioso descubrió en manuscritos árabes inéditos de obras de los siglos XI y XII referencias a “Rodrigo el Campeador”, sobre cuya autenticidad ya no cabía ninguna duda. Los trabajos de Dozy fueron dados a conocer en España por otro arabista, Eugenio Malo de Molina, que añadió algunas aportaciones personales, a partir de manuscritos árabes de El Escorial. Ahora bien, la labor fundamental en este terreno la llevaría a cabo Ramón Menéndez Pidal, quien estudió en profundidad tanto la tradición literaria del Cid en la Edad Media, a través de los poemas épicos del Cantar de mio Cid y las Mocedades de Rodrigo, como de su realidad histórica, que estudió con gran detalle en su monumental obra La España del Cid (cuya primera edición data de 1929) Tras la gran obra de don Ramón y debido a su enorme prestigio, la investigación cidiana sufrió cierto estancamiento, aunque no dejó de haber aportaciones de interés, hasta que en torno a 1975-1980 se produce un nuevo despegue de los estudios sobre el Cid, con respeto, pero con independencia de los postulados de Menéndez Pidal.

Este resurgir del interés por la figura del Campeador se centró primeramente en las cuestiones literarias y llevó a una separación más tajante entre el Cid histórico y el literario que la defendida por Menéndez Pidal. También supuso un retraso en la cronología de las obras tempranas referidas al mismo. Así, don Ramón consideraba que el testimonio más antiguo lo constituía el Carmen Campidoctoris o Poema latino del Campeador, que fechaba en torno a 1090, aún en vida del Cid. Situaba después la Historia Roderici, hacia 1100, y en torno a 1140 (pero con una versión previa hacia 1110) el Cantar de Mio Cid. En cambio, hoy gana fuerza la datación de todas estas obras a finales del siglo XII: la Historia Roderici sobre 1180, el Carmen Campidoctoris hacia 1190 y el Cantar de Mio Cid al filo de 1200. Es este, precisamente, uno de los aspectos en los que hemos venido trabajando en los últimos tiempos desde la Universidad de Zaragoza. Otros aspectos de la renovación de los estudios cidianos tienen que ver con la lectura socio-política de las obras a él referidas en su contexto original, con la relación entre dichas obras y su entorno literario, así como sus mutuas influencias y la evolución de la materia cidiana a lo largo del tiempo. Todos estos temas han sido abordados en nuestra investigación.

Desde el campo de la historia, el estudio de la figura del Cid tardó más en revitalizarse. En parte porque la historiografía contemporánea se había desentendido de esas figuras individuales cuyas gestas gustaban tanto a los historiadores decimonónicos. Pero también porque La España del Cid parecía haber agotado el tema, dada su exhaustividad. La renovación en este caso se inició tangencialmente, hacia 1985, al replantearse el papel histórico del rey Alfonso VI de Castilla y León, pues el retrato que emergía de la documentación no corroboraba la imagen extremadamente negativa que de él había trazado Menéndez Pidal. A partir de ahí, se consideró necesario volver, no tanto sobre los datos en sí, sino sobre su interpretación. De este modo, una nueva consideración crítica de las fuentes históricas ha permitido, además de precisar algunos detalles biográficos, situar de un modo más adecuado la figura del Campeador en el panorama de la historia peninsular en la segunda mitad del siglo XI, tarea en la que también estamos trabajando desde nuestra Universidad.

Además del interés intrínseco de toda investigación histórica y filológica, que nos ayuda a conocer y a comprender mejor nuestro pasado y, por ende, a nosotros mismos, que somos el resultado de aquél, los estudios sobre la figura del Cid tienen actualmente una dimensión más práctica e inmediata. Se ha suscitado un interés oficial, plasmado en la creación de un Consorcio entre las Diputaciones Provinciales correspondientes, por promocionar turísticamente la Ruta del Cid, es decir, el recorrido que, según el Cantar de mio Cid, realizó el héroe castellano desde su Vivar natal hasta Valencia. Lógicamente, toda la labor de apoyo histórico y literario a este interesante proyecto tiene que venir de la investigación básica en las fuentes medievales, de modo que su aplicación actual tenga apoyos sólidos y además permita ofrecer información divulgativa, pero de calidad, a quienes quieran gozar de los muchos atractivos de dicha Ruta.

BIBLIOGRAFíA

Cantar de mio Cid, ed. Alberto Montaner, Barcelona, Crítica, 1993 (Biblioteca Clásica, 1).

Carmen Campidoctoris o Poema Latino del Campeador, ed. Alberto Montaner y Ángel Escobar, Madrid, Sociedad Estatal España Nuevo Milenio, 2001

«Corónicas» navarras, ed. Antonio Ubieto, 2ª ed., Zaragoza, Anubar, 1989 (Textos Medievales, 14).

Chronica Hispana saeculi XII, ed. Emma Falque, Juan Gil y Antonio Maya, Turhnaut, Brepols, 1990 (Corpus Christianorum: Continuatio Mediaeualis, LXXI).

El Cid Campeador, ed. Francisco López Estrada y Jorge Roselló Verdeguer, Madrid, Castalia, 2002.

Crónica de San Juan de la Peña: (Versión aragonesa), ed. Carmen Orcástegui, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 1986.

Crónica de Veinte Reyes, ed. César Hernández Alonso y otros, Burgos, Ayuntamiento, 1991.

Épica medieval española, ed. Carlos Alvar y Manuel Alvar, 2ª ed, Madrid, Cátedra, 1997.

Mocedades de Rodrigo: estudios críticos, manuscritos y edición, ed. Matthew Bailey, Londres, King=s College London Centre for Late Antique & Medieval Studies, 1999.

Primera Crónica General de España, ed. Ramón Menéndez Pidal, Madrid, Gredos, 1976, 2 vols.

Ubieto Arteta, Agustín, Leyendas para una historia paralela del Aragón Medieval, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 1998.

Estudios

El Cid en el Valle del Jalón: Simposio Internacional, Calatayud, Centro de Estudios Bilbilitanos, Institución «Fernando el Católico», 1991.

Deyermond, Alan, El «Cantar de Mio Cid» y la épica medieval española, Barcelona, Sirmio, 1987.

Fradejas Rueda, José Manuel, Crono-Bibliografía Cidiana, Burgos, Ayuntamiento, 1999.

Hernández Alonso, César (ed.), Actas del Congreso Internacional El Cid, Poema e Historia, Burgos, Ayuntamiento, 2000.

Fletcher, Richard, El Cid, Madrid, Nerea, 1989.

Lacarra, María Eugenia, El «Poema de mio Cid»: Realidad histórica e ideología, Madrid, Porrúa, 1980.

López Estrada, Francisco, Panorama crítico sobre el «Poema del Cid», Madrid, Castalia, 1982.

Martínez Díez, Gonzalo, El Cid histórico, Barcelona, Planeta, 1999.

Menéndez Pidal, Ramón, Cantar de mio Cid: Texto, gramática y vocabulario, edición revisada, Madrid, Espasa-Calpe, 1944-1946, 3 vols.

Menéndez Pidal, Ramón, La España del Cid, 7ª ed. rev., Madrid, Espasa-Calpe, 1969, 2 vols.

Peña Pérez, Francisco Javier, El Cid Campeador: Historia, leyenda y mito, Burgos, Dossoles, 2000.

Rodiek, Cristoph, La recepción internacional del Cid. Argumento recurrente – contexto – género, Madrid, Gredos, 1995.

Smith, Colin, La creación del «Poema de mio Cid», Barcelona, Crítica, 1985.

Turk, Afif, El Reino de Zaragoza en el siglo XI de Cristo (V de la Hégira), Madrid, Instituto Egipcio de Estudios Islámicos, 1978.

Viguera, María Jesús, El Islam en Aragón, Zaragoza, Caja de Ahorros de la Inmaculada, 1995 (Col. «Mariano de Pano», 9).

Equipo de trabajo

Dr. Alberto Montaner Frutos (amonta@posta.unizar.es)

Actualmente está redactando una monografía sobre el poema de las Mocedades de Rodrigo y preparando una versión revisada y actualizada de su edición del Cantar de Mio Cid, aparecida en la Biblioteca Clásica (dirigida por el profesor Francisco Rico) en 1993. Participa además, como colaborador o coordinador, en los demás trabajos elaborados por el equipo de investigación.

Dr. Ángel Escobar Chico (aescobar@posta.unizar.es)

Prosigue la labor iniciada por la edición conjunta con el Dr. Montaner del Carmen Campidoctoris, estudiando las fuentes latinas medievales relacionadas con el Cid, así como los problemas de transmisión de los textos cidianos, particularmente los problemáticos manuscritos de dicho Carmen y del Cantar de mio Cid, en el marco del Proyecto Europeo Rinascimento Virtuale: Digitale Palimpsestforschung, del cual es el coordinador para España.

Lcdo. Alfonso Boix Jovaní (alba_qu_bra@yahoo.com)

Prepara en la actualidad, en colaboración con el Dr. Montaner, el libro Guerra en Sharq Al’andalus: Las batallas cidianas de Morella (1084) y Cuarte (1099), cuya publicación por parte del Insituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo (Centro Mixto de las Cortes de Aragón, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad de Zaragoza) está prevista para el año 2003.

Fecha Aragón Investiga: 01/11/2002